Recordé leyendo las palabras de un amigo de antaño, de esos de toda la vida
“Recuerda que las cosas no son para siempre, todo acaba tarde o temprano”
Lo sé, le contesté, en realidad sólo pensaba en el momento, ese tiempo no llegaría, no tendría porque llegar, que ilusa.
Ahora quisiera revertir tantos errores, regresar el tiempo y aconsejarme que hacer y que no. Haber leído más para no repetir las cosas que la literatura nos advierte a gritos.